martes, 3 de mayo de 2011


PICTOGRAMAS DE PALEUITS, CAKCHEN I Y CAKCHEN II

Independientemente de los pictogramas y petrograbados que han sido presentados con anterioridad por el autor, existen muchos otros que han sido localizados y reportados por diferentes proyectos de investigación arqueológica, tal es el caso del Proyecto de Prospección Arqueológica de la Cuenca del Río Grijalva en Huehuetenango, Guatemala, el cual se desarrolló durante el año 1999 dirigido por el Dr. John Clark, personero de la Fundación Arqueológica Nuevo Mundo. En este proceso el autor participó como Supervisor del Proyecto, comisionado por el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Dentro de los múltiples sitios arqueológicos reportados por el Proyecto, el mismo reportó el hallazgo de tres sitios con representaciones gráficas, aun cuando no era la finalidad del mismo. Estas manifestaciones se encuentran próximas al sitio arqueológico Plehuitz el cual presenta una ocupación temprana, que se inicia durante el Periodo Preclásico Medio siendo abandonado aparentemente a finales del Periodo Clásico Medio - Clásico Terminal. (J. Clark Et. Al. 2001).

Se considera interesante hacer mención que la muestra más temprana de obsidiana recolectada por el Proyecto y posteriormente analizada por Clark, proviene de la cantera de Pachai, Chimaltenango, posteriormente para el Periodo Pre Clásico Tardío, la obsidiana de Pachai es sustituida por la obsidiana procedente de la cantera de El Chayal, Guatemala, cantera que estuvo en poder de los gobernantes de Kaminaljuyu por cientos de años, siendo esta la muestra de obsidiana más representativa en la mayoría de sitios prehispánicos guatemaltecos así como en gran parte de Mesoamérica, inclusive se han recuperado puntas de proyectil tipo Clovis manufacturadas con obsidiana proveniente de El Chayal (Ericastilla Godoy 1996).

PALEHUITS.

Aproximadamente a 100 m. del sitio arqueológico Plehuitz, Huehuetenango, se encuentra un abrigo rocoso el cual presenta una serie de pinturas, elaboradas principalmente en color rojo, dentro de las que se pueden identificar dos figuras completas de carácter antropomorfo, una de ellas se encuentra arriba de lo que el arqueólogo Mario Tejada Bouscayrol define como una estructura pintada en blanco con el interior rojo. El resto de los pictogramas están representados todos en color rojo: una mano antropomorfa en positivo, una figura antropomorfa incompleta, una mano en positivo, un zoomorfo no identificado, así como otras figuras no definidas.

En la parte alta de la confluencia de los ríos Catarina y Río Azul se detectaron varios sitios de montaña de los que se tiene conocimiento que han funcionado como lugares de culto. En sus inmediaciones existen varias cuevas que no presentan grafismos. Curiosamente cerca de la aldea Juhnliná, Jacaltenango, en el cerro denominado Cakchen (piedra pintada en lengua Jacalteca) se encontraron dos abrigos rocosos en los que se evidenciaron pinturas rupestres, los que a continuación se denominarán como Cakchen I y Cakchen II.

CAKCHEN I

El abrigo rocoso se encuentra en las inmediaciones de la aldea Juhliná, Jacaltenango, al que se denominó Cakchen I, el mismo presenta una degradación notable en cuanto a la condición de las pinturas se refiere, las cuales fueron representadas en color rojo. Los grafismos son un tanto difíciles de describir así como de interpretar; a decir del arqueólogo Tejada Bouscayrol, quien describe una de ellas de la siguiente manera: “parece ser un tablero con seis cuadros paralelos con dos círculos en la parte superior”. Quien escribe hace referencia de una pintura similar de forma reticulada en el Sitio El Encanto, Huehuetenango en el cual el pictograma se asocia a los faldellines utilizados por los actuales K’iche’s de Nahualá, Sololá (Entrada: Septiembre 2010 de este Blog). En el extremo superior izquierdo se observa una mano derecha en positivo. El resto de las pinturas las cuales son de formas geométricas. Indiscutible han de haber tenido un significado esotérico, el cual hoy día se ha perdido. Aproximadamente a cincuenta metros se detecto la figura que se asume responde a la de un zoomorfo (extremo inferior derecho Fig. B).

CAKCHEN II.

Aproximadamente a cien metros en dirección oeste de Cakchen I, se encuentra una cueva, que se ha denominado Cakchen II, la cual en su interior se detectaron diecinueve pinturas. En la entrada de la misma presenta varios pictogramas en color rojo, tres de ellos a decir de Tejada Bouscayrol los Mayistas identifica como el glifo maya Kin. Así mismo se aprecian tres círculos de color rojo en la parte superior y turquesa de la parte medial hacia abajo, de lo que se asume que el color referido es conocido como azul maya. Adentrándose en la cueva se encuentran tres manos de las cuales Tejada Bouscayrol no define si son en positivo o negativo, solamente se refiere a ellas como “siluetas de manos sobre una estalactita de fondo blanco y alrededor de la misma formación se ve la silueta de una mano sobre fondo negro, con seis dedos” (sic). Continúa narrando que a la izquierda de la mano se aprecia un círculo amarillo con un punto del mismo color al centro. De forma no muy precisa indica haber observado a diez metros adentro de la cueva, otras pinturas muy deterioradas siempre de color rojo. Se infiere que se refiere a tres estrellas y otras figuras geométricas que presentó en su informe Fig. 3). Es de hacer notar que quien escribe no acompañaba a Tejada Bouscayrol en el reconocimiento de los tres sitios, solamente digitalizo los dibujos.

Por referencias de obtenidas en el Departamento de Huehuetenango, sea considera que es en este departamento de la República de Guatemala en que se encuentra el mayor número de sitios con las más interesantes representaciones de pintura rupestre, así como las más tempranas, de las cuales aún no se tiene conocimiento lo cual obedece posiblemente a que el área sirvió como corredor hacia las tierras bajas Mayas de Petén.

jueves, 31 de marzo de 2011


JULI´k

Desde tiempos inmemoriales las cuevas fueron un espacio especial para el hombre prehistórico, habiéndolas utilizado inicialmente como refugio donde podía guarnecerse de las inclemencias del tiempo y eventualmente contar con un suministro permanente de agua. Con el concurso del tiempo y el surgimiento del shamánismo, estas adquirieron la connotación de lugares sagrados. Dentro de la cultura Maya y de acuerdo al Popol Vuh, es el lugar del inframundo, residencia de los dioses: Xibalbá.

Hoy día introducirse en una cueva no deja de ser un trabajo intenso, cargado de cierta expectativa inquietante y con cierta carga de peligro. No obstante; durante la temporada de campo del Proyecto Cancuen, valga hacer mención que este proyecto ha sido uno que contempló en su plan de trabajo el componente de la investigación de cuevas en busca de pinturas rupestres; independientemente de los proyectos específicos más recientes desarrollados por A. Stone, J. Brady, G. Rex Walters, M. Garnica, E. Robinson, J. Carpio, L. Pérez y S. Ericastilla, así como A. Ichon. Este último, reporto aspectos pictográficos rupestres, dentro de sus prospecciones el hallazgo de varias manifestaciones gráficas en el altiplano guatemalteco.

Fue durante el verano de 2003, durante la respectiva visita de supervisión del Proyecto Cancuen, que el autor tuvo la oportunidad de ser conducido por el arqueólogo Brent Woodfilld a la cueva de Juli’k, la cual se encuentra en el Municipio de Chisec, Alta Verapaz. La cueva se encuentra a inmediaciones del Arroyo Semcoch y próxima a un sitio arqueológico no registrado.

Juli´k presenta evidencias de haber funcionado como un lugar de culto. Como toda cueva su interior es bastante accidentado y húmedo, no deja de tener ciertos escabrosos pasajes que exponen al visitante a correr más de un riesgo. La cueva se divide en dos ramales y fue mapeada por el equipo de arqueólogos del Proyecto Cancuen. Al fondo de uno de los dos ramales se encuentra un conjunto de pinturas realizadas a carbón. Uno de ellos presenta un conjunto de rayas verticales así como a poca distancia se encuentra otro de rayas horizontales. A decir de Woodfill, las rayas verticales son indicativas de que abajo se encuentran más representaciones graficas y que las líneas verticales son indicativas de que a sus laterales existen otras representaciones graficas, lo cual in situ no se pudo confirmar.

De los pocos grafismos que se pudieron apreciar se evidencia la figura de un saurio (Fig. 1), el cual es posible relacionarlo con la representación del dios D, el cual dentro de la teogonía maya es representado en forma de saurio. Thompson (1979) refiere que era una forma de representar al dios Itzam Ná o Itzamná, aun cuando él mismo Thompson duda de la representación reptillilinia de esta deidad, del que se dice era consorte de la diosa Ixchel conocida también como la diosa lunar. De esta se dice que inventó el telar y está íntimamente relacionada con el parto y la pintura. Al igual que Itzamná guarda estrecha relación con el elemento agua. Es de hacer referencia a lo postulado por Robinson (2001) al referirse a una ofrenda propiciatoria que fuera descubierta al realizar un pozo de sondeo justo abajo de un grafismo rupestre en el sitio La Casa de Las Golondrinas, de la cual indica: “Una probable referencia de esta ofrenda puede ser la anciana lunar, que aparece en el Códice Madrid”. Quien escribe presentó en el mes de mayo 2010, la fotografía tomada de la publicación de Villacorta (1979) del Códice de Dresdén de una anciana que responde a las características descritas por Robinson y que respaldan su acertada teoría. (Fig. 2)

Morley (1975 p. 215) ilustra las características de ambas deidades y comenta que lejos de tener un atributo alegórico que se asemeje a una iguana, parte del tocado de la diosa Ixchel está compuesto por la figura de un ofidio, como se puede apreciar en la figura anteriormente citada.

En el código de Dresdén, en las primeras paginas, se aprecia la figura de un ser a semejanza de un saurio de cuerpo escamoso, con las fauces abiertas de las que emerge la cabeza que Villacorta identifica como el dios D o sea Itzamná (Fig. 3)

En el Códice Madrid (Villacorta 1977 P. 383) se refiere a Itzamná realizando un tejido, labor exclusiva de la mujer. A la vez se puede apreciar que el referido personaje es representado con el tocado compuesto por un ofidio y se puede apreciar claramente que se trata de Ixchel dada la representación de prominentes pechos. No obstante Villacorta lo identifica como dios D, acompañada del dios B, el cual es bien sabido que el dios D identifica a Chac como dios de la lluvia y el dios B identifica al dios de la muerte. Esta observación conduce a cierta confusión (Fig. 4), no se debe de obviar que los dioses mayas en ciertas ocasiones solían ser representados en ambos sexos.

Independientemente de los grafismos aludidos se pudo apreciar otras dos figuras. Una de ellas por lo anteriormente relacionado con las deidades Itzamná e Ixchel que aventuradamente y de forma muy arriesgada se podría decir que responde a la garra de una iguana (Fig. 5).

La tercera imagen posiblemente refleje los rasgos de un rostro entópico; pero aun así los rasgos no se pueden considerar como los característicos de la etnia maya (Fig. 6). Por lo que una la mejor interpretación se deja al criterio de futuros investigadores.

Bibliografía

La Civilización Maya. Morley, Sylvanus G. 1975. Fondo de Cultura Económica, México.

Informe Final del Proyecto Arqueológico del Área Kaqchikel, Temporada Julio-Septiembre del 2000. Robinson Eugenia, Gene Ware, Marlen Garnica y José Francisco Aguayo. Informe presentado al Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Historia y Religión De Los Mayas. Thompson. E. 1979. Editorial Melo S. A. México.

Códices Mayas. Villacorta J. A. Carlos A. Villacorta. 1976. Tipografía Nacional de Guatemala.

lunes, 28 de febrero de 2011


PIEDRAS NEGRAS

El sitio arqueológico conocido actualmente con el nombre de Piedras Negras fue prehispánicamente denominado Yo’ki’b, que significa Gran Entrada o Puerta Grande en lengua maya. Se ubica en el Municipio La Libertad, Departamento de Petén y se le considera una ciudad palaciega y por ende, el estado independiente más grande de toda la Sierra de Lacandón durante el Periodo Clásico. Esta localizada en la rivera norte del río Usumacinta, el cual sirve como demarcación fronteriza entre Guatemala y México, siendo en este país donde toma el nombre de Río Grijalva el cual desemboca en la Laguna de Términos.

El río Usumacinta al igual que la Laguna de Términos, fueron utilizados por los Mayas Puntúes conocidos como grandes navegantes y a la vez mercaderes. Habiendo utilizado este ardid que los condujo posteriormente a erigir estelas con un etilo muy propio de su cultura en el sitio prehispánico Ceibal.

Piedras Negras fue inicialmente investigado por Teobert Maler en 1895, despertando el interés de los arqueólogos norteamericanos, quienes realizaron mayores excavaciones en 1930, patrocinados por el Museo de la Universidad de Pensilvania, habiendo utilizado un tractor para extraer buena cantidad de monumentos y estelas, entre otra serie de hallazgos, vía México.

Entre los años 1997 al 2000 el sitio fue investigado durante cuatro temporadas dirigidas por: Stephen Houston y Héctor Escobedo, este último egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Habiendo sido quien escribe supervisor delegado por el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, durante la temporada inicial, habiendo tenido la oportunidad de fotografiar dos de los petrograbados que existen en el sitio.

Piedras Negras debió de haber sido un puerto de intercambio comercial muy importante en su momento, dado el caso que el río mismo es la confluencia de los ríos afluentes: el Río Pasión, Salinas y Río Negro o Chixoy, este último a su vez tiene una gran cantidad de ríos tributarios que enriquecen su caudal, ríos que provienen de la vertiente norte de la Sierra Madre.

El hecho de haber contado con una gran serie de ríos navegables le proporcionó una gran red de comunicación e intercambio con otras ciudades vecinas, tan importantes comercialmente hablando como Cancúen, la cual tuvo intercambio a larga distancia.

No obstante, a decir de los entendidos en el área, se afirma que Piedras Negras mantuvo tanto tiempos de paz, como de rivalidad con el centro ceremonial Yaxchilan, México, el cual se encuentra a veinte Kms. río abajo

Tal pareciera que el petrograbado que se encuentra sobre la rivera del río Usumacinta y aparentemente desembarcadero o puerto principal del sitio, sirvió como indicativo referencial de puerto de comercio.

El petrograbado presenta a dos personajes arrodillados uno frente al otro y tomados de las manos, ambos ostentan opulentes tocados, dando la apariencia de mucha riqueza y al parecer se encuentran en interesante dialogo enmarcados dentro de un doble círculo de más de un metro de diámetro. El mismo fue tallado en una roca de gran tamaño, la cual durante las estaciones invernales suele desaparecer dentro de la fuerte corriente de las aguas del citado río, lo que ha provocado la erosión del mismo. Es de suponerse que este acontecimiento debió de haberse considerado como el descenso a las profundidades del inframundo, al igual que el petrograbado El Manantial el cual debió de haberse considerado que resurgía con mayor sacra vitalidad.

Tierra adentro se existe otro petrograbado: este se encuentra elaborado sobre un afloramiento calizo, aproximadamente a cuatro metros sobre el nivel de superficie. El mismo se encuentra cubierto de toda clase de micro flora lo que hace que ciertas partes se hayan hecho casi imposibles de observar, en ciertas partes presenta una línea sinuosa de difícil definición, pudiéndose observar que entorna un jeroglifos, los cuales tampoco fue posible identificar.

Lamentablemente el sitio es de difícil y oneroso acceso para poder volver con el objetivo y la respetiva autorización de las autoridades pertinentes, para poder hacer una delicada limpieza del mismo y obtener una mejor documentación del mismo.

lunes, 24 de enero de 2011



Se ha considerado procedente en el momento de presentar la bibliografía citada, incluir toda la bibliografía consultada, lo cual se cree será de utilidad para todos aquellos investigadores del arte rupestre.


EL PETROGRABADO SAN DIEGO.

El petrograbado San Diego toma su nombre de la laguna y de la comunidad del mismo nombre, que se ubica muy próximo al petrograbado en el Municipio de La Libertad, Petén, Guatemala.

La inquietud de realizar un calco en tela del petrograbado en cuestión, nació de quien escribe estas líneas, posteriormente de haber concluido la supervisión de la brecha topográfica del oleoducto del sector Tamariz–Río San Pedro. Este oleoducto pertenece a la compañía petrolera Basic Resources, hoy denominada día Perenco. Se visitó el petrograbado y se consideró factible solicitar el financiamiento económico a la petrolera, la cual patrocinó el pequeño proyecto, mismo que fue dirigido por los arqueólogos de la compañía: Marco Antonio Leal y Salvador López.

El petrograbado San Diego se encuentra esculpido sobre una peña caliza a nueve metros de altura de la superficie, por lo que para realizar el calco se debió elaborar un andamio con materiales propios de la selva, asegurados con alambre de amarre y clavos, labor que tomo tres días. Inicialmente se procedió a la limpieza del mismo, el cual se encontraba parcialmente cubierto de pequeñas raíces, así como de micro flora que fue retirada cuidadosamente para no dañar el petrograbado, el que en su momento (1995) se encontraba en relativamente buenas condiciones, considerando los miles de años que tiene de existencia.

El calco fue realizado por el dibujante del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Fernando Álvarez. El grafismo en cuestión es relevante, dado el caso que no se tiene conocimiento de otra manifestación similar en las tierras bajas del área Maya.

Es usual encontrar estelas conmemorativas que representan la continuidad de la realeza en el momento de ascender al trono, un evento astronómico o cualquier otro suceso del que se quiso dejar constancia perecedera, es casi una constante en cualquier sitio arqueológico que se visite en el área referida; pero el hecho de haber tallado prácticamente lo que se consideraría una estela, tan perfectamente elaborada en lo alto de una peña caliza, lo hace un ejemplar especial.

La razón para realizar un calco del referido grafismo fue el poder tener una copia fiel del monumento, el cual se encuentra sujeto al vandalismo de los depredadores, simultáneamente poder estudiar el panel vertical que contiene diecisiete petroglifos que se encuentran representados frente a un personaje que se considera que constituye la figura central del monumento.

El petrograbado en su conjunto mide 3.20 m. de alto, en la parte inferior se encuentra una banda, que al parecer representar un trono, elemento que mide 1.80 m. de largo sobre el cual se puede apreciar la figura de un gobernante o sacerdote maya tallado a escala natural: 1.70 m. de estatura, estatura que se considera de talla alta para una persona proveniente de la etnia maya. Sobre el personaje referido se puede apreciar en el extremo superior derecho un zoomorfo no determinado, seguido de un jaguar, el cual aparenta una posición de asecho. El personaje se encuentra ricamente ataviado, porta sobre la cabeza una compleja mascara de jaguar a manera de tocado, compuesto con diferentes y extraños motivos, incluso se puede distinguir una pequeña cabeza que emerge hacia el frente. Inmediatamente abajo del mismo se aprecia una orejera que a no dudar debió ser de jade, a la altura del cuello presenta un nudo del que se proyectan seis extraños motivos similares a los que emergen de las representaciones del dios Chac sobre el cual se encuentra parado. Seguido de una cabeza que porta al igual que él una orejera, en la mano derecha portar un elemento puntiagudo, el cual posiblemente sería utilizado para realizar alguna sangría, la mano izquierda la mantiene a la altura de la cintura. En la parte posterior se puede apreciar una cabeza trofeo de la que cuelga una cola que complementa el tocado de jaguar, a la vez viste un faldellín que le cubre parcialmente las piernas, los tobillos están ricamente cargados de ajorcas probablemente de jade, los pies se encuentran calzados y el hecho de encontrase uno detrás del otro son indicativos de que el petrograbado fue elaborado durante el Periodo Preclásico.

No obstante, Scheele y Freidel (1990) consideran que el petrograbado corresponde al Periodo Clásico Temprano. Estos mismos epígrafos en su momento detectaron un glifo que aparentemente identifican a un personaje denominado Yaxhá Ahaw, lo que se leería Yax = azul, Há = agua, Ahaw = Señor.

Como se recordará, en el inicio de este texto se indicó que el petrograbado se encuentra próximo a la laguna San Diego, por lo que es muy probable que se esté haciendo referencia al gobernante del sitio y el Señor del Agua Azul, sea el mismo que se encuentra representado en el petrograbado.

Lamentablemente la lectura de las inscripciones no ha sido posible descifrarla a cabalidad, dado el caso que en opinión de Leal, López y Escobedo (1995) en la parte superior izquierda del panel de la inscripción jeroglífica, un petroglifo está ausente, imposibilitando la lectura completa. No obstante Leal, López y Escobedo han concluido en que el monumento responde a un evento conmemorativo que implicó un derramamiento de sangre realizado por el personaje representado en la roca caliza, personaje que se encuentra parado sobre un trono, el cual presenta en ambos extremos la figura de Chac o sea el dios maya de la lluvia. En la parte media del mismo, se encuentra lo que podría ser el glifo emblema del sitio arqueológico que se localiza en la parte superior del peñasco aproximadamente a seiscientos metros del petrograbado.

No esta demás el agregar, que abajo del petrograbado se recuperaron algunos tiestos correspondientes a las ofrendas de que fue objeto el personaje representado en la peña, así como un fragmento dental trabajado, y un fragmentos de roca caliza que evidencia una forma geométrica en bajo relieve, la que posiblemente corresponda al glifo faltante que imposibilita la lectura del panel anteriormente descrito. Se considera que estos materiales provienen de un acto vandálico o de una excavación ilícita que se realizó en algún momento de la historia contemporánea.

viernes, 10 de diciembre de 2010


LOS PAZ.

Anteriormente cuando se trató sobre el sitio de arte rupestre El Manantial, el cual se en encuentra en el cause del Río Chiquito, se comentó que el mismo compartía la misma fuente de agua con el petrograbado Los Paz, ambos se encuentra a poca distancia uno del otro, con la diferencia que en el sitio Los Paz al Río Chiquito le denominan Río Titalcú. El nombre Los Paz deviene del apellido de la familia propietaria del área donde se encuentra el petrograbado. Geográficamente se ubica en el Municipio Génova Costa Cuca, Departamento de Quetzaltenango, Guatemala.

Los petrograbados se encuentran en una roca basáltica de forma oval de superficie relativamente plana de aproximadamente 2.50 m. de largo y 1.80 m. de ancho, por 0.80 m. de alto, la que se encuentra descansando sobre otras rocas de menor dimensión, sobre las que se han evidenciado restos de cera, siendo esto típico vestigio de que el lugar es un sitio de culto vivo. Por la forma en que se encuentran, la disposición de las piedras es notorio que la roca, mayor fue acuñada sobre las rocas más pequeñas ya indicadas, dando la impresión que la misma fue colocada en lugar específicamente definido por alguna razón especial. El área dentro de la cual se encuentra corresponde hoy día a una pequeña plantación de café propiedad de la familia Paz.

Este interesante petrograbado presenta en la parte frontal un rostro compuesto solamente por tres oquedades, similares al rostro que presenta el petrograbado El Manantial.

Es de suponer que por su proximidad y similitud han de haber sido tallados por la misma persona. De igual manera en la parte frontal se puede apreciar un círculo concéntrico conformado por otros círculos más pequeños. En la parte superior se encuentran varias oquedades redondas y pulidas, las que han sodio denominadas cúpulas, bacines, cuencos, tasitas etc. idénticas a las que se encuentran en La Casa de Las Golondrinas; pero en esta ocasión sí se encuentran en posición horizontal, de tal forma que se podría decir, que en determinado momento recolectarían agua de lluvia como algunos investigadores han propuesto que fue su función, es más se aprecia una oquedad de mayores dimensiones y mucho más elaborada que el resto, presentando alrededor unas protuberancias que parecen representar pétalos de entre los cuales surge un canal de evacuación que serpentea en dirección incierta. La característica que la hace especial, es que en la parte superior se encuentra tallados en bajo relieve la planta de dos plantas pies antropomorfos, los que se podría suponer que indican la dirección en que se encuentra el petrograbado El Manantial. La representación de pies humanos fue un grafismo utilizado desde tiempos muy tempranos en el área de Mesoamérica por la cultura Olmeca, así como en el viejo mundo. Es por ello que reiteramos la tesis de continuar en la denominación de Arte Universal.

La representación de pies antropomorfos en el área Mesoamericana es muy común el encontrarlos representados en muchos códices mexicanos. En el caso de encontrarse esta misma representación tallada en una estela maya, a decir de los epígrafos es indicativo de “Ascensión al Trono”. Las mismas huellas se encuentran representadas en muchos de los códices, tanto prehispánicos como los que se escribieron posterior a al invasión española. Recientemente Ruud van Akekeren (2007) publicó un estudio detallado sobre el lienzo de Quauhquechollan en el que se indica el largo recorrido de los Quauhquecholltecas realizaron acompañando a los españoles en la conquista de Guatemala, el cual esta ilustrado por huellas de plantas pies humanos.

martes, 16 de noviembre de 2010


PETROGRABADO SAN HIGINIO.

El nombre del petrograbado obedece al mismo de la propiedad donde se encuentra, el cual es de muy difícil acceso por encontrarse en propiedad privada, aun cuando el mismo se encuentra en las inmediaciones de una población densamente poblada como es el Llano de Ánimas. Este último se encuentra en la parte alta del Cerro Mal Paso, el cual conforma la cuenca sur del Lago de Amatitlán, Guatemala,

Previo a tratar sobre el petrograbado San Higinio, se considera hacer una brevísima relación del sitio arqueológico Kaminaljuyu, dado el caso que los grafismos del mismo responden al estilo de tan importante del sitio. Esta opinión compartida por la Dra. Andrea Stone, quien piensa que parece corresponder al Periodo Preclásico Tardío (200 a C. - 250 d C.). Kaminaljuyu, denominación que en lengua K’iche’ significa “Cerro de los Muertos”, se encuentra ubicada en la meseta central del Valle de La Hermita, en el cual hoy día se asienta la Ciudad de Guatemala.

Es de mencionar que en los momentos tempranos de Kaminaljuyu, los primeros asentamientos se dieron en el margen de la Laguna de los Tiestos o Laguna Miraflores, así como en los alrededores de la laguneta El Naranjo (hoy día desaparecidos). También se incluye la existencia actual del río Villalobos el cual contiene gran cantidad de rocas basálticas, ignorándose el por qué nunca fueron talladas ni utilizadas en sus edificaciones. Es de hacer notar que el mismo desemboca en el Lago Amatitlan,

Así mismo, se considera de especial interés el mencionar que Kaminaljuyu fue el sitio más importante de las Tierras Altas de Guatemala. El mismo se inicia durante los periodos más tempranos del formativo (900 a. C.), continuando hasta el Periodo Clásico Tardío 900 d.C.). Sus edificaciones más tempranas son pequeñas plataformas rectangulares. Con el paso del tiempo llegó a ostentar más de doscientos montículos elaborados con mezclas de barro, arena y tobas volcánicas, así como algunas estructuras mucho más complejas de cuerpos escalonados, escalinatas con alfardas, talud tablero etc. Estos últimos se pueden apreciar en el “Parque Kaminaljuyu”. El patrón de asentamiento lo conformaban plazas abiertas de estructuras ceremoniales, administrativas, como posiblemente habitaciones de la alta jerarquía, habiendo superado a cualquier otra ciudad del altiplano guatemalteco, con una ocupación continua que se inicia aproximadamente mil años antes de nuestra era, presentando ocasionalmente evidencia cerámica correspondiente al Periodo Posclásico (900-1524 d. C.). Lamentablemente hoy día se encuentra en vías de extinción, dado el crecimiento urbano de la ciudad.

Curiosamente Kaminaljuyu contaba con varios mantos de agua pero no se conoce de ningún petrograbado que halla sido encontrado en sus alrededores, siendo el presente petrograbado, el primero que se puede atribuir a tan importante cultura. Es importante hacer notar que el hecho de haber contado con más de un manto de agua facilitó crear un complejo sistema hidráulico que contribuyó de gran manera a su desarrollo, dado el caso de la vocación agrícola de las fértiles tierras del área. Otro factor muy importante fue el haber detentado la cantera de obsidiana denominada El Chayal, que como es bien sabido, fue muy difundida en gran parte de Mesoamérica. De igual forma en sus cercanías existen yacimientos de jadeíta, andesita, óxidos ferrosos dentro de muchos otros productos que pudieron ser motivo de comercio a distancia.

Concerniente al tema que nos atañe en particular, es de hacer notar que muchas manifestaciones iconográficas de Kaminaljuyu conservan una gran similitud iconografía de estilo Olmecoide, por no decir concretamente Olmeca, ya que en ciertas estelas se aprecian íconos pertenecientes a esta cultura, no estando de más el hacer notar que el pictograma El Diablo Rojo, que ha sido totalmente aceptado en definitiva como perteneciente a la referida cultura Olmeca, se encuentra a una distancia espacial muy cercana al petrograbado San Higinio. El Diablo rojo fue fechado por C14 habiendo aportado una fecha de 3030 + - 45 años, según el informe del análisis proporcionado por el Dr. Marvin Rowe y Karen Steelman del Departamento de Química la Universidad de Texas A&M.

El estilo escultórico-iconográfico de Izapa (México), se ha considerado que deriva de la Cultura Olmeca, mismo que comparte con algunos otros sitios; siendo Kaminaljuyu el único con quien se harán una comparación en este documento. Las estelas 5 y 11 de Kaminaljuyu se presenta como un ejemplo análogo de las esculturas de Izapa de las que Proskouriacoff los definió como “grotescas figuras hetereomórficas compuestas y tomadas de varias formas combinadas de diferentes signos de vida sobrenatural”. En particular quien escribe la ve como composiciones imaginativas así como íconos alegóricos a ciertas deidades.

El petrograbado de San Higinio comparte esas características que de alguna forma inmediata nos hace recordar los frecuentes componentes de las esculturas de ambas culturas, que muchos arqueólogos se han referido como representaciones de “dragones o monstruos” las cuales responden a la individualización de divinidades propias de su cultura.

El petrograbado San Higinio es sumamente difícil de interpretar, si bien se puede decir que guarda cierta filiación con el sitio Kaminaljuyu por su estilo, el mismo se encuentra a más de 35 Kms. de distancia.

En la rivera del Lago Amatitlán existen varios sitios prehispánicos mucho más cercanos al petrograbado, como los sitios Amatitlán, Mejicanos, y Contreras que Kaminaljuyu, pero estos responden a una temporalidad más tardía. No obstante que este grafismo se encuentra dentro del área denominada Llano de Ánimas, dentro de la cual existe el sitio arqueológico denominado Monte Sion, el cual presenta una buena cantidad de petrograbados, mismos que han sido motivo de estudio del Mtro. Carpio Rezzio desde el finales de 1997 aproximadamente. Los que se consideran que también son más tardíos.

San Higinio es mucho más temprano, dado el caso que presentan un rasgo que no se debe de obviar y es que en la parte superior de la roca que presenta el petrograbado, se encuentra una concavidad dentro de la cual, con los años hubo una deposición de tierra, al grado que en la fotografía se puede observar que le han crecido algunas plantas silvestres en su interior; algunos investigadores han denominado estas oquedades no naturales como: cúpulas, tacitas, bacines, etc. Y La realidad es que no existe un consenso en como se debieran de denominarse por haber sido muy poco estudiadas. De lo que si se tiene conocimiento es que pertenecen a una cultura muy temprana, hay ciertos lugares en donde en conjunto existen en abundancia. Hasta hoy se han propuesto algunas teorías al respecto pero ninguna de ellas es sustentable.

Monte Sion presenta unas oquedades descritas por Carpio Rezzio (1998), pero difieren mucho en su morfología así como la totalidad del corpus existente difiere mucho en su estilo, por lo que no es posible sugerir ninguna filiación cultural.