lunes, 24 de enero de 2011



Se ha considerado procedente en el momento de presentar la bibliografía citada, incluir toda la bibliografía consultada, lo cual se cree será de utilidad para todos aquellos investigadores del arte rupestre.


EL PETROGRABADO SAN DIEGO.

El petrograbado San Diego toma su nombre de la laguna y de la comunidad del mismo nombre, que se ubica muy próximo al petrograbado en el Municipio de La Libertad, Petén, Guatemala.

La inquietud de realizar un calco en tela del petrograbado en cuestión, nació de quien escribe estas líneas, posteriormente de haber concluido la supervisión de la brecha topográfica del oleoducto del sector Tamariz–Río San Pedro. Este oleoducto pertenece a la compañía petrolera Basic Resources, hoy denominada día Perenco. Se visitó el petrograbado y se consideró factible solicitar el financiamiento económico a la petrolera, la cual patrocinó el pequeño proyecto, mismo que fue dirigido por los arqueólogos de la compañía: Marco Antonio Leal y Salvador López.

El petrograbado San Diego se encuentra esculpido sobre una peña caliza a nueve metros de altura de la superficie, por lo que para realizar el calco se debió elaborar un andamio con materiales propios de la selva, asegurados con alambre de amarre y clavos, labor que tomo tres días. Inicialmente se procedió a la limpieza del mismo, el cual se encontraba parcialmente cubierto de pequeñas raíces, así como de micro flora que fue retirada cuidadosamente para no dañar el petrograbado, el que en su momento (1995) se encontraba en relativamente buenas condiciones, considerando los miles de años que tiene de existencia.

El calco fue realizado por el dibujante del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Fernando Álvarez. El grafismo en cuestión es relevante, dado el caso que no se tiene conocimiento de otra manifestación similar en las tierras bajas del área Maya.

Es usual encontrar estelas conmemorativas que representan la continuidad de la realeza en el momento de ascender al trono, un evento astronómico o cualquier otro suceso del que se quiso dejar constancia perecedera, es casi una constante en cualquier sitio arqueológico que se visite en el área referida; pero el hecho de haber tallado prácticamente lo que se consideraría una estela, tan perfectamente elaborada en lo alto de una peña caliza, lo hace un ejemplar especial.

La razón para realizar un calco del referido grafismo fue el poder tener una copia fiel del monumento, el cual se encuentra sujeto al vandalismo de los depredadores, simultáneamente poder estudiar el panel vertical que contiene diecisiete petroglifos que se encuentran representados frente a un personaje que se considera que constituye la figura central del monumento.

El petrograbado en su conjunto mide 3.20 m. de alto, en la parte inferior se encuentra una banda, que al parecer representar un trono, elemento que mide 1.80 m. de largo sobre el cual se puede apreciar la figura de un gobernante o sacerdote maya tallado a escala natural: 1.70 m. de estatura, estatura que se considera de talla alta para una persona proveniente de la etnia maya. Sobre el personaje referido se puede apreciar en el extremo superior derecho un zoomorfo no determinado, seguido de un jaguar, el cual aparenta una posición de asecho. El personaje se encuentra ricamente ataviado, porta sobre la cabeza una compleja mascara de jaguar a manera de tocado, compuesto con diferentes y extraños motivos, incluso se puede distinguir una pequeña cabeza que emerge hacia el frente. Inmediatamente abajo del mismo se aprecia una orejera que a no dudar debió ser de jade, a la altura del cuello presenta un nudo del que se proyectan seis extraños motivos similares a los que emergen de las representaciones del dios Chac sobre el cual se encuentra parado. Seguido de una cabeza que porta al igual que él una orejera, en la mano derecha portar un elemento puntiagudo, el cual posiblemente sería utilizado para realizar alguna sangría, la mano izquierda la mantiene a la altura de la cintura. En la parte posterior se puede apreciar una cabeza trofeo de la que cuelga una cola que complementa el tocado de jaguar, a la vez viste un faldellín que le cubre parcialmente las piernas, los tobillos están ricamente cargados de ajorcas probablemente de jade, los pies se encuentran calzados y el hecho de encontrase uno detrás del otro son indicativos de que el petrograbado fue elaborado durante el Periodo Preclásico.

No obstante, Scheele y Freidel (1990) consideran que el petrograbado corresponde al Periodo Clásico Temprano. Estos mismos epígrafos en su momento detectaron un glifo que aparentemente identifican a un personaje denominado Yaxhá Ahaw, lo que se leería Yax = azul, Há = agua, Ahaw = Señor.

Como se recordará, en el inicio de este texto se indicó que el petrograbado se encuentra próximo a la laguna San Diego, por lo que es muy probable que se esté haciendo referencia al gobernante del sitio y el Señor del Agua Azul, sea el mismo que se encuentra representado en el petrograbado.

Lamentablemente la lectura de las inscripciones no ha sido posible descifrarla a cabalidad, dado el caso que en opinión de Leal, López y Escobedo (1995) en la parte superior izquierda del panel de la inscripción jeroglífica, un petroglifo está ausente, imposibilitando la lectura completa. No obstante Leal, López y Escobedo han concluido en que el monumento responde a un evento conmemorativo que implicó un derramamiento de sangre realizado por el personaje representado en la roca caliza, personaje que se encuentra parado sobre un trono, el cual presenta en ambos extremos la figura de Chac o sea el dios maya de la lluvia. En la parte media del mismo, se encuentra lo que podría ser el glifo emblema del sitio arqueológico que se localiza en la parte superior del peñasco aproximadamente a seiscientos metros del petrograbado.

No esta demás el agregar, que abajo del petrograbado se recuperaron algunos tiestos correspondientes a las ofrendas de que fue objeto el personaje representado en la peña, así como un fragmento dental trabajado, y un fragmentos de roca caliza que evidencia una forma geométrica en bajo relieve, la que posiblemente corresponda al glifo faltante que imposibilita la lectura del panel anteriormente descrito. Se considera que estos materiales provienen de un acto vandálico o de una excavación ilícita que se realizó en algún momento de la historia contemporánea.

viernes, 10 de diciembre de 2010


LOS PAZ.

Anteriormente cuando se trató sobre el sitio de arte rupestre El Manantial, el cual se en encuentra en el cause del Río Chiquito, se comentó que el mismo compartía la misma fuente de agua con el petrograbado Los Paz, ambos se encuentra a poca distancia uno del otro, con la diferencia que en el sitio Los Paz al Río Chiquito le denominan Río Titalcú. El nombre Los Paz deviene del apellido de la familia propietaria del área donde se encuentra el petrograbado. Geográficamente se ubica en el Municipio Génova Costa Cuca, Departamento de Quetzaltenango, Guatemala.

Los petrograbados se encuentran en una roca basáltica de forma oval de superficie relativamente plana de aproximadamente 2.50 m. de largo y 1.80 m. de ancho, por 0.80 m. de alto, la que se encuentra descansando sobre otras rocas de menor dimensión, sobre las que se han evidenciado restos de cera, siendo esto típico vestigio de que el lugar es un sitio de culto vivo. Por la forma en que se encuentran, la disposición de las piedras es notorio que la roca, mayor fue acuñada sobre las rocas más pequeñas ya indicadas, dando la impresión que la misma fue colocada en lugar específicamente definido por alguna razón especial. El área dentro de la cual se encuentra corresponde hoy día a una pequeña plantación de café propiedad de la familia Paz.

Este interesante petrograbado presenta en la parte frontal un rostro compuesto solamente por tres oquedades, similares al rostro que presenta el petrograbado El Manantial.

Es de suponer que por su proximidad y similitud han de haber sido tallados por la misma persona. De igual manera en la parte frontal se puede apreciar un círculo concéntrico conformado por otros círculos más pequeños. En la parte superior se encuentran varias oquedades redondas y pulidas, las que han sodio denominadas cúpulas, bacines, cuencos, tasitas etc. idénticas a las que se encuentran en La Casa de Las Golondrinas; pero en esta ocasión sí se encuentran en posición horizontal, de tal forma que se podría decir, que en determinado momento recolectarían agua de lluvia como algunos investigadores han propuesto que fue su función, es más se aprecia una oquedad de mayores dimensiones y mucho más elaborada que el resto, presentando alrededor unas protuberancias que parecen representar pétalos de entre los cuales surge un canal de evacuación que serpentea en dirección incierta. La característica que la hace especial, es que en la parte superior se encuentra tallados en bajo relieve la planta de dos plantas pies antropomorfos, los que se podría suponer que indican la dirección en que se encuentra el petrograbado El Manantial. La representación de pies humanos fue un grafismo utilizado desde tiempos muy tempranos en el área de Mesoamérica por la cultura Olmeca, así como en el viejo mundo. Es por ello que reiteramos la tesis de continuar en la denominación de Arte Universal.

La representación de pies antropomorfos en el área Mesoamericana es muy común el encontrarlos representados en muchos códices mexicanos. En el caso de encontrarse esta misma representación tallada en una estela maya, a decir de los epígrafos es indicativo de “Ascensión al Trono”. Las mismas huellas se encuentran representadas en muchos de los códices, tanto prehispánicos como los que se escribieron posterior a al invasión española. Recientemente Ruud van Akekeren (2007) publicó un estudio detallado sobre el lienzo de Quauhquechollan en el que se indica el largo recorrido de los Quauhquecholltecas realizaron acompañando a los españoles en la conquista de Guatemala, el cual esta ilustrado por huellas de plantas pies humanos.

martes, 16 de noviembre de 2010


PETROGRABADO SAN HIGINIO.

El nombre del petrograbado obedece al mismo de la propiedad donde se encuentra, el cual es de muy difícil acceso por encontrarse en propiedad privada, aun cuando el mismo se encuentra en las inmediaciones de una población densamente poblada como es el Llano de Ánimas. Este último se encuentra en la parte alta del Cerro Mal Paso, el cual conforma la cuenca sur del Lago de Amatitlán, Guatemala,

Previo a tratar sobre el petrograbado San Higinio, se considera hacer una brevísima relación del sitio arqueológico Kaminaljuyu, dado el caso que los grafismos del mismo responden al estilo de tan importante del sitio. Esta opinión compartida por la Dra. Andrea Stone, quien piensa que parece corresponder al Periodo Preclásico Tardío (200 a C. - 250 d C.). Kaminaljuyu, denominación que en lengua K’iche’ significa “Cerro de los Muertos”, se encuentra ubicada en la meseta central del Valle de La Hermita, en el cual hoy día se asienta la Ciudad de Guatemala.

Es de mencionar que en los momentos tempranos de Kaminaljuyu, los primeros asentamientos se dieron en el margen de la Laguna de los Tiestos o Laguna Miraflores, así como en los alrededores de la laguneta El Naranjo (hoy día desaparecidos). También se incluye la existencia actual del río Villalobos el cual contiene gran cantidad de rocas basálticas, ignorándose el por qué nunca fueron talladas ni utilizadas en sus edificaciones. Es de hacer notar que el mismo desemboca en el Lago Amatitlan,

Así mismo, se considera de especial interés el mencionar que Kaminaljuyu fue el sitio más importante de las Tierras Altas de Guatemala. El mismo se inicia durante los periodos más tempranos del formativo (900 a. C.), continuando hasta el Periodo Clásico Tardío 900 d.C.). Sus edificaciones más tempranas son pequeñas plataformas rectangulares. Con el paso del tiempo llegó a ostentar más de doscientos montículos elaborados con mezclas de barro, arena y tobas volcánicas, así como algunas estructuras mucho más complejas de cuerpos escalonados, escalinatas con alfardas, talud tablero etc. Estos últimos se pueden apreciar en el “Parque Kaminaljuyu”. El patrón de asentamiento lo conformaban plazas abiertas de estructuras ceremoniales, administrativas, como posiblemente habitaciones de la alta jerarquía, habiendo superado a cualquier otra ciudad del altiplano guatemalteco, con una ocupación continua que se inicia aproximadamente mil años antes de nuestra era, presentando ocasionalmente evidencia cerámica correspondiente al Periodo Posclásico (900-1524 d. C.). Lamentablemente hoy día se encuentra en vías de extinción, dado el crecimiento urbano de la ciudad.

Curiosamente Kaminaljuyu contaba con varios mantos de agua pero no se conoce de ningún petrograbado que halla sido encontrado en sus alrededores, siendo el presente petrograbado, el primero que se puede atribuir a tan importante cultura. Es importante hacer notar que el hecho de haber contado con más de un manto de agua facilitó crear un complejo sistema hidráulico que contribuyó de gran manera a su desarrollo, dado el caso de la vocación agrícola de las fértiles tierras del área. Otro factor muy importante fue el haber detentado la cantera de obsidiana denominada El Chayal, que como es bien sabido, fue muy difundida en gran parte de Mesoamérica. De igual forma en sus cercanías existen yacimientos de jadeíta, andesita, óxidos ferrosos dentro de muchos otros productos que pudieron ser motivo de comercio a distancia.

Concerniente al tema que nos atañe en particular, es de hacer notar que muchas manifestaciones iconográficas de Kaminaljuyu conservan una gran similitud iconografía de estilo Olmecoide, por no decir concretamente Olmeca, ya que en ciertas estelas se aprecian íconos pertenecientes a esta cultura, no estando de más el hacer notar que el pictograma El Diablo Rojo, que ha sido totalmente aceptado en definitiva como perteneciente a la referida cultura Olmeca, se encuentra a una distancia espacial muy cercana al petrograbado San Higinio. El Diablo rojo fue fechado por C14 habiendo aportado una fecha de 3030 + - 45 años, según el informe del análisis proporcionado por el Dr. Marvin Rowe y Karen Steelman del Departamento de Química la Universidad de Texas A&M.

El estilo escultórico-iconográfico de Izapa (México), se ha considerado que deriva de la Cultura Olmeca, mismo que comparte con algunos otros sitios; siendo Kaminaljuyu el único con quien se harán una comparación en este documento. Las estelas 5 y 11 de Kaminaljuyu se presenta como un ejemplo análogo de las esculturas de Izapa de las que Proskouriacoff los definió como “grotescas figuras hetereomórficas compuestas y tomadas de varias formas combinadas de diferentes signos de vida sobrenatural”. En particular quien escribe la ve como composiciones imaginativas así como íconos alegóricos a ciertas deidades.

El petrograbado de San Higinio comparte esas características que de alguna forma inmediata nos hace recordar los frecuentes componentes de las esculturas de ambas culturas, que muchos arqueólogos se han referido como representaciones de “dragones o monstruos” las cuales responden a la individualización de divinidades propias de su cultura.

El petrograbado San Higinio es sumamente difícil de interpretar, si bien se puede decir que guarda cierta filiación con el sitio Kaminaljuyu por su estilo, el mismo se encuentra a más de 35 Kms. de distancia.

En la rivera del Lago Amatitlán existen varios sitios prehispánicos mucho más cercanos al petrograbado, como los sitios Amatitlán, Mejicanos, y Contreras que Kaminaljuyu, pero estos responden a una temporalidad más tardía. No obstante que este grafismo se encuentra dentro del área denominada Llano de Ánimas, dentro de la cual existe el sitio arqueológico denominado Monte Sion, el cual presenta una buena cantidad de petrograbados, mismos que han sido motivo de estudio del Mtro. Carpio Rezzio desde el finales de 1997 aproximadamente. Los que se consideran que también son más tardíos.

San Higinio es mucho más temprano, dado el caso que presentan un rasgo que no se debe de obviar y es que en la parte superior de la roca que presenta el petrograbado, se encuentra una concavidad dentro de la cual, con los años hubo una deposición de tierra, al grado que en la fotografía se puede observar que le han crecido algunas plantas silvestres en su interior; algunos investigadores han denominado estas oquedades no naturales como: cúpulas, tacitas, bacines, etc. Y La realidad es que no existe un consenso en como se debieran de denominarse por haber sido muy poco estudiadas. De lo que si se tiene conocimiento es que pertenecen a una cultura muy temprana, hay ciertos lugares en donde en conjunto existen en abundancia. Hasta hoy se han propuesto algunas teorías al respecto pero ninguna de ellas es sustentable.

Monte Sion presenta unas oquedades descritas por Carpio Rezzio (1998), pero difieren mucho en su morfología así como la totalidad del corpus existente difiere mucho en su estilo, por lo que no es posible sugerir ninguna filiación cultural.

lunes, 18 de octubre de 2010


PETROGLIFOS DE SUCHITÁN

La erupción del volcán Pacaya, la Tormenta Ágata, y una época lluviosa intensa que no se había precipitado desde mediados del siglo pasado en Guatemala, imposibilitó continuar con las investigaciones de campo del presente año. No obstante los desastres naturales ocasionados en toda la República, fue posible localizar un nuevo petrograbado no reportado con anterioridad. Este se localiza a inmediaciones del lago Amatitlan, del cual estaremos proporcionando la correspondiente información próximamente.

Dadas las circunstancias meteorológicas anteriormente citadas, se optó por cambiar la investigación de campo por la investigación de publicaciones periodísticas culturales del siglo pasado. Siendo de esta manera como encontramos en el rotativo La Hora (26 de Mayo 1973), un artículo del Dr. Guillermo Mata Amado (especial amigo), quien en compañía de su hijo y un amigo suyo, recorrieron las faldas del volcán Suchitán. El volcán Suchitán se ubica en el Departamento de Santa Rosa, el área investigada corresponde a la etnia Xinka, la cual se encuentra en vía de extinción, de los cuales a decir del licenciado Hugo Fidel Sacor (2009), para el año 2007 solamente pudieron ser censados 2,827 personas.

El reconocimiento del área, respondía a la intención de documentar un petrograbado conocido localmente como El Obispo. Según informa Mata, el reconocimiento lo iniciaron a caballo, dado lo escabroso de la pendiente de las faldas del referido volcán y no fue sino después de cuatro horas de cabalgar cuesta arriba que encontraron el petrograbado.

El petrograbado curiosamente representa la figura de un ser antropomorfo, representación no muy usual dentro del arte rupestre de Guatemala, que cronológicamente probablemente corresponda al Período Postclásico. El personaje se encuentra representado ostentando un gorro que hace recordar una mitra obispal como él mismo Mata refiere. Del parietal derecho del personaje emerge la representación de la cabeza posiblemente de un jaguar, en cuanto en el parietal izquierdo se aprecia la representación de un ser mitológico no definido. Se considera aventurado el determinar la naturaleza de las otras dos cabezas que presenta a la altura de las caderas, dado el caso que el dibujo no esta muy apegado a la realidad. El rostro del personaje es un tanto caricaturesco, su fisonomía está conformada mayoritariamente por líneas rectas y dos volutas que conforman el rostro del personaje, Estas mismas volutas se repiten trece veces* dentro de todo la representación petrográfica, conformando parte de todo a pesar que se encuentran diseminadas en todo el petrograbado. Las manos alzadas dan la impresión de saludo, tranquilidad o bien de bienvenida. En el pecho presenta un pectoral de simple elaboración, pero al igual que el objeto que ostenta en la cabeza, definitivamente en determinado momento denotaba cierta jerarquía social administrativa o shamaínistica probablemente. Nos cuenta Mata, que la población local había realizado con anterioridad alguna excavaciones al pie del petrograbado, esperando encontrar algún “tesoro” con resultados negativos. Es de hacer notar que el petrograbado lamentablemente fue repasado** con tiza para resaltar el trazo de la figura. Para tener una mejor visualización del mismo se presenta el dibujo, realizado por el mismo Mata.

Continuando con su relación informa haber encontrado tres petrograbados más, uno de ellos corresponde a una calavera de muy mala manufactura, al grado que ni los campesinos locales habían notado su presencia; de igual manera fue descubierta la representación de una “carita” representada por solamente tres horadaciones de aproximadamente de diez centímetros de diámetro, que invariablemente se encontró en asociación a un ojo de agua; (no ilustrada, similar a las reportada con anterioridad en los petrograbados El Manantial y futuramente en el sitio Los Paz).

Continuando la muy acuciosa prospección de Mata y compañía, se detectó un cuarto petrograbado del cual Mata informa está en muy mal estado, pues ha sido víctima de alteraciones recientes, por lo que se presenta una fotografía tomada de la publicación del año 1973. Es muy difícil definir la representación, tan solo se puede aventurar a decir, que posiblemente se refiere a un personaje de alguna relevancia dentro del área.

Es de hacer notar, que si bien en las inmediaciones no existe un sitio arqueológico relevante, a muy poca distancia se encuentra la cantera de obsidiana Ixtepeque, así como la reportada por quien escribe, la cual se ubica justo abajo del pictograma “La Cueva del Diablo”. Es de hacer notar que la cantera de obsidiana más importante y de la cual se tiene la mayor muestra arqueológica y mas difundida en toda Guatemala es la cantera denominada El Chayal, Esta cantera que estuvo bajo el dominio de los señores de Kaminaljuyu quienes comercializaban el producto con sitios tan lejanos e importantes como Tikal, El Mirador, entre muchos otros más. La muestra de Ixtepeque es la segunda más común en Guatemala. No obstante siendo este material un artículo de alta potencialidad comercial, al parecer no estuvo retenida por ningún señorío del que se tenga conocimiento.

Haciendo una revisión más a fondo del archivo personal, se encontró una fotografía y una fotocopia correspondiente a la misma área. En la fotografía se pueden apreciar varias “caritas” grabadas sobre una enorme piedra basáltica similares a la reportada por Mata, algunas fueron más elaboradas al haberlas enmarcado dentro de un círculo, mientras que otras son solamente representadas por tres horadaciones, que dentro de nuestra visión del presente siglo nos dan la impresión de ser la representación de “caritas”. De igual manera se pueden observar algunos conductos de evacuación provenientes de la parte superior las que al descender se toman diferentes direcciones.

*De la ultima fotocopia de archivo, se presenta el dibujo de un personaje, el cual lo constituye en su base un motivo entópico, del cual pareciera emerger un ser sobrenatural, el cual presenta tanto en la cabeza así como del interior de su boca y emanando de su garganta el mismo símbolo, más conocido como el Signo del Vórtice, propio del fenómeno entópico.

**No se debe de alterar nunca ninguna representación gráfica.

jueves, 9 de septiembre de 2010



EL ENCANTO.

Posteriormente de haber concluido El Proyecto de Registro de Arte Rupestre 1997, darle seguimiento a la investigación de la temática en cuestión se hizo muy difícil, dado el caso que en ese momento el arte rupestre no tenía la connotación que ha alcanzado hoy día. A ello se debe agregarse que el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, no tiene la atribución de realizar proyectos de investigación.

No obstante teniendo el conocimiento de la existencia de un excepcional sitio localizado en el Municipio de Nentón, Huehuetenango, sitio del que se tenía el conocimiento de la existencia de una galería de arte rupestre espectacular, se forzó la “justificada” visita al mismo, so pretexto de la “proximidad” del sitio que en su momento se debía de supervisar de oficio. La considerable distancia no justificaba de ninguna manera la visita al sitio; pero era la única forma de poder documentar el mismo, a riesgo de que un inescrupuloso grupo de investigación de arte rupestre se arrogara del derecho de descubrimiento y por ende de investigación.

El sitio El Encanto lo constituye un abrigo rocoso de aproximadamente nueve metros de ancho por cinco de alto y cuatro de profundidad, presentando un número no determinado de pictogramas, lo que obedece a que muchos de los mismos se encuentran sobre puestos dificultando su cuantificación y más que todo por la premura con que se tuvo al trabajar el sitio.

(Se presenta una fotografía de asistente y piloto a para visibilizar a escala humana)

El abrigo rocoso aparentemente se formó al colapsar una sima o sumidero de los muchos que existen en el área. El mismo abrigo ha contribuido a la conservación de las pinturas, aún cuando las que se encuentran fuera de él están en muy buen estado de conservación, a excepción de las pocas pinturas que han sido dañadas por acción del hombre, dejando expuesto el soporte kárstico.

El sitio El Encanto presenta en la parte superior del abrigo rocoso una franja que se presume que fue aplanada previamente a la elaboración de las doce pinturas que sobre el mismo se encuentran. Las que se describen inicialmente (de izquierda a derecha) dos posibles zoomorfos se seguidos por un círculo rojo (carta de colores Munsell: R No. 10, 4/6) con un punto “azul-verde maya” (carta de colores Munsell: Benjamín 2039-50) al centro, seguido por una serie de cuatro líneas verticales. Referente a la representación de líneas verticales, se dice que son indicativo de la existencia de más pinturas a los costados de las mismas y que la representación de líneas horizontales es indicativo de la existencia de más pinturas es abajo de las mismas líneas (comunicación personal: Brent Woodfield 2003), caso que se verifica en el presente sitio. En cuanto otros investigadores interpretan estas líneas sean verticales u horizontales como cuentas calendáricas. Luego se encuentra la forma de una mariposa con las alas extendidas, en medio de lo por que se podría definir como líneas verticales en forma de letras m (mm) continuas, seguido por un círculos de color rojo y “azul-verde maya” al centro, con una protuberancia hacia arriba. Este último grafismo referido anteriormente se encuentra representado en La Casa de Las Golondrinas (dibujo adjunto), contexto dentro del cual se encuentra una mariposa, y el círculo con la protuberancia y pequeña diferencia que la protuberancia aludida se encuentra hacia abajo, acompañado de huellas dactilares y otras figuras abstractas. (E. Robinson 1994 Fig. 5. 1997 Fig. 4. En esté Blog Mayo 2010). Por lo anteriormente expuesto se considera que estos grafismos, como otros que se describirán más adelante no son pinturas hechas al asar, son símbolos convencionales que en su momento fueron indicativos de determinados y concretos mensajes. La serie de pictogramas continua con dos círculos más y finalmente las pinturas concluyen con lo que se puede describir como una letra U invertida y con una trazo vertical al medio, el cual se considera que representa los órganos sexuales femeninos y que los círculos que lo anteceden son representación lunares relativos al ciclo menstrual de la mujer. Si bien la interpretación podría parecer muy aventurada se considera probable, dadas otras representaciones que se cree que tienen el mismo sentido dada la fuerte insinuación en lo relativo a la supervivencia de aquellos primeros pobladores de Guatemala.

Consiente de lo delicado que tal apreciación podría parecer, existen teóricos que con antelación han postulado que una de las connotaciones más relevantes de la pintura rupestre es su fuerte invocación por la continuidad de la vida, que puede ser propiciada tanto por la mujer en sí, como por la misma naturaleza de ahí su fuerte en indefectible asociación a los mantos de agua, elemento vital de la vida.

Lo anteriormente expuesto se piensa en base a las múltiples manifestaciones de pinturas rupestres en que se presenta una invocación a la fertilidad, para Guatemala se podrían mencionar: El sitio Los Fierros en el que se observa a un individuo con el pene erecto y sobre dimensionado (G. Rex Walters 1982). El sitio La Cueva del Venado (Ericastilla Godoy 2003) en la cual se aprecia una gama con la representación de un cervato en el vientre y la vulva sobre dimensionada (Blog de mayo 2010), de igual forma en sitio El Encanto se encuentra una figura zoomorfa con la vulva sobre también sobredimensionada y el rabo en posición horizontal. El sitio Naj Tunich posiblemente uno de los sitios donde más se evidencia el culto a la fertilidad, se aprecia una pareja abrazada y completamente desnuda (Ericastilla Godoy 2003 P. 121) así como otros dos pictogramas representa dos individuos en afanosa masturbación. El sitio Peñasco Alonzo de forma similar a las representaciones del Sitio El Encanto ilustra una figura oval de color rojo con un orificio al centro representado justo a la par de un rostro femenino, en el mismo sitio fue representado un pene acompañado de otras figuras que no se han podido identificar

Es de hacer notar que a pocos metros del sitio durante la época lluviosa se forma una laguneta; indefectible complemento de todo pictograma. En la misma proliferen los embriones de batracios (renacuajos), mismos que se encuentran representados en el referido abrigo rocoso, así como en pinturas de la lejana Polinesia. Se considera que la metamorfosis observada de estos renacuajos a batracio adulto, ha de haber sido considerada de inexplicable naturaleza para aquellos prístinos grupos sociales, especialmente cuando se sabe que el Bufo marino segrega la potente bufotina, elemento que no ha de haber sido desconocido para ellos. En la misma fotografía, al centro se observa un pictograma de forma ovoide con una línea vertical al centro que se considera es una alusión al órgano sexual femenino, de las cuales se encuentran en repetidas ocasiones y en cierto contexto que no sea ha podido interpretar.

El color predominante de las pinturas en el sitio es el rojo, negro y en menor gado el “verde-azul maya” denominado así en Guatemala, del cual se puede mencionar que en el sitio en cuestión se encuentra una representación de un cuadro en enmarcado en color rojo, y reticulado en el referido color “azul-verde maya”, no estando de más el hacer alusión, que en los trajes típicos del Departamento de Sololá y en el Municipio Nahualá, entre otros pueblos del altiplano, se puede observar en un mandil o faldón (localmente denominado ponchito) que usan los hombres de estas localidades a manera de falda, con la diferencia de que en lugar de ser de color azul-verde maya sobre blanco, estos son blanco sobre algodón café.

Dentro del abrigo rocoso El Encanto se encuentran indeterminada cantidad de pinturas de muy difícil descripción, así como otras que se enmarcan dentro del conocimiento de pintura rupestre universal tales como: hullas digitales, impresiones de manos en positivo, círculos concéntricos, círculos con múltiples círculos internos, pequeños círculos que aparentan tener alguna connotación calendárica o bien cuentas numéricas, círculos con radiaciones internas dirigidas a un círculo central, espirales, muchas líneas verticales, zoomorfos, un antropomorfo que se considera la representación de un feto. De igual forma se puede mencionar la representación de una escena de cacería donde se observa a un individuo cazando, mientras que a sus pies yace otra presa que aparenta haber sido cazada. El caso es muy especial, no se conoce otro pictograma similar por lo que se asume que el sitio así como la pictografía en sí son muy tempranos.

Algunos grafismos fitomorfos representados tal cual si nacieran directamente de la tierra, parece una invocación propiciatoria a la propia tierra, de la cual se esperaría una abundante recolección o, en su defecto, una abundante cosecha, así como una fructuosa faena de cacería. Se hacen estas dos propuestas alternas dado el caso que el sitio presenta una acción de cacería. La representación es una escena muy especial por lo que se puede colegir que fue elaborada en el momento de los cazadores recolectores, así como pudo haber sucedido en un estado de incipiente sedentarización, durante el cual como siempre se practicó la cacería. Es de hacer notar que en ese Departamento se han reportado varios sitio paleontológicos de los cuales uno de ellos presenta presencia humana (Ericastilla Godoy 1996), habiéndose podido fechar para el momento de la cultura Clovis, dado el caso que un ejemplar de dicha punta de proyectil fue recuperada del sitio paleontológico Chivacabé.

miércoles, 18 de agosto de 2010


LA CALIXTRA ANEX.

Con el caso que a continuación se describe, se culminó el recorrido del Proyecto de Registro de Arte Rupestre de Guatemala, 1976. La visita a este último sitio no dejó de ser un tanto jocosa así como dramática al mismo tiempo. Del “petrograbado” del cual se tenía referencia finalmente se determinó que responde a una escultura en bulto tallada en basalto denominada Calixtra Anex. La misma se encuentra asociada a un montículo e indefectiblemente a 25 m. de distancia se encuentra un riachuelo denominado Nicá. El sitio fue reportado por Edwin Shook en 1945, y le llamó La Montaña, el cual a su vez se ubica en el Municipio de Malacatán dentro de la Comunidad Agraria La Montaña, en el Departamento de San Marcos, Guatemala. El sitio fue visitado posteriormente por el Inspector Regional Byron Lemus del Departamento de Monumentos Prehispánicos del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Por referencias de Lemus quien proporcionó la primera fotografía en su estado original, Stone consideró que respondía al estilo Maya Clásico Tardío, por lo que se consideró visitar y documentar el supuesto petrograbado.

El mismo se encuentra dentro del área de un sitio prehispánico, dentro del mismo habita la familia indígena de Delfino Pérez, a quien Lemus en su oportunidad le indicó del valor histórico de la pieza, señalándole que debían de cuidar y protegerla por haber pertenecido a sus antepasados.

Al momento de nuestra visita encontramos para nuestra sorpresa, que el monumento había sido pintado de azul y blanco (colores de la bandera nacional). La escultura presenta en la parte inferior un rostro antropomorfo, de cuerpo globular extendido sobre su vientre con la representación de cuatro patas, sobre de él que se encuentra la figura de un mono con la cola en forma de espiral, en el costado derecho se aprecia otra figura de difícil descripción, inmediatamente después se encuentra otra figura que se asemeja a un batracio. En la parte superior de la escultura se puede leer la leyenda que reza en letras blancas: PERTENECE A TECUN UMÁN * y en uno de los costados se lee CALIXTRA ANEX FUE APARECIDA EN LA COMUNIDA AGRARIA LA MONTAÑA CUIDADO NO TOCAR ESTA PIEDRA TIENE PODER. Como si esto fuera poco siguiendo equivocadamente las instrucciones de Lemus, le construyeron un cobertizo a manera de oratorio, habiéndolo decorado con borlas y otros adornos de papel y plástico de colores, así mismo se colocó una pequeña cesta en la parte superior de la escultura en la cual se debe de depositar la respectiva ofrenda pecuniaria para la consabida “protección personal”

La escultura mide 1.07 m. de largo 0.40 m. de alto y 0.90 m. de ancho, a lo que Stone posteriormente expresó “más pequeño que el ejemplo previo y más cuestionable en cuanto al calificativo como arte rupestre”.

* El Titulo de la Casa de Ixquin Nehaib también conocido como Manuscrito de Covalchaj (Álvarez 1987), es un documento de probanzas de meritos, documento indígena del siglo XVI, que da cuenta de la existencia de un noble guerrero Quiches, de nombre Tecum, descendiente de la casa de los Cawek y nieto de Quikab, rey de los Quichés quien murió durante la conquista de Guatemala en la batalla de El Pinal. Dado el caso que es un guerrero Quiché, del único que se conoce por nombre y descendencia real, fue declarado héroe nacional de Guatemala a mediados del siglo pasado.